PROGRAMA DE INFORMACIÓN AL CIUDADANO
Quienes están orillando los 40 años de edad o la superaron, sabrán lo que significó las inundaciones del año 1998 en el Litoral Argentino y en particular, en Garabato y zona, y que también fue conocida como Corriente de “El Niño”. Es conocida la gran lluvia de Semana Santa (Abril), totalizando en el mismo mes, unos 530 mm.
Es cierto, la infraestructura de ahora no es la misma de entonces: la ruta Provincial está pavimentada en tu totalidad, hay caminos ripiados en donde antes no lo había, y eso hace que la provisión de alimentos y medicamentos, no se vea afectada. Lo que sí será afectado será el trabajo rural en todas sus dimensiones: pasturas, explotación forestal, pesca de morenas, etc.
Para este segundo semestre, se espera el desarrollo de El Niño en una fase intensa, conocido en las últimas semanas como Súper Niño, y tiene en vilo al mundo entero. Expertos coinciden en que el desarrollo del fenómeno es ineludible, aunque hay discrepancias sobre qué magnitud tendrá el evento.
El fenómeno llamado «El Niño-Oscilación del Sur» (ENSO, por sus siglas en inglés) es un evento climático natural que se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Océano Pacífico ecuatorial, que fluyen hacia las costas de Ecuador y Perú. El último evento se registró en la temporada 2023-2024.
El Niño tiene una frecuencia irregular, de entre 2 y 7 años, y provoca severas alteraciones climáticas en casi todo el planeta. En Sudamérica, deriva en lluvias extremas que pueden provocar inundaciones, mientras que en otras regiones, como Asia, Oceanía y África, en intensas sequías. Todo, acompañado por un aumento de la temperatura a escala global.
Súper Niño: qué dicen los expertos
La investigadora Marisol Osman, del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (Cima, UBA-Conicet), aseguró que todavía es muy pronto para determinar la intensidad de El Niño que se avecina.
«En los últimos meses, se ha tomado una práctica del pronóstico meteorológico, que consiste en analizar modelos de aquí a diez días, para pronosticar lo que va a suceder con el clima de aquí a diez meses. Si uno empieza a rascar un poco ese pronóstico, ve que hay muchos aspectos que obligan a ser cautelosos. Sabemos que en esta época del año, la confiabilidad de los pronósticos todavía es baja para predecir eventos ENSO”, le dijo Osman al Servicio de Información sobre Ciencia, Tecnología y Política Científica Argentina de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.
Osman, que se especializa desde hace años en el estudio de la variabilidad climática en el hemisferio sur, con énfasis en la predictibilidad y el pronóstico del clima a escala estacional, agregó: “Hoy, con la información que tenemos sobre la temperatura del agua en los primeros metros bajo la superficie del Pacífico, todo indica que las chances para el desarrollo de un evento El Niño para la próxima primavera y verano, en la Argentina a partir de septiembre, son muy altas”.
Los efectos más devastadores de El Niño en Argentina se registraron en la temporada 1997-1998, con precipitaciones extremas y trágicas inundaciones que tuvieron su epicentro en las provincias del Litoral, con más de 120 mil evacuados. Si bien los investigadores aconsejan no anticiparse a un pronóstico todavía incierto, sostienen que, desde luego, siempre hay mucho por hacer, básicamente en el mantenimiento de la infraestructura crítica para la prevención de inundaciones.
En ese sentido, el gobierno provincial con los gobiernos locales ya están trabajando para mitigar los efectos de lo que parece será una primavera y verano muy lluviosos.
De todos modos, una buena fuente de información sobre el tema es el Servicio Meteorológico Nacional que brinda informes trimestrales sobre lluvias y temperaturas.
Habrá que estar alerta.

